Se buscan ideas brillantes/Revista América Economía

Se buscan ideas brillantes/Revista América Economía

El viento que encrespa y festonea de blanco las aguas del lago Nahuel Huapi, frente a la ciudad argentina de Bariloche, es una molestia para los turistas. No para el ingeniero Hugo Brendstrup que calcula mentalmente su potencia. “Estos vientos de velocidad alta y turbulencia de la Patagonia hacen que un molino eólico diseñado para operar en España o Dinamarca unos 20 años, acá se desgaste en nueve”, dice. Por ello, un equipo de más de 15 expertos de Invap Ingeniería S.A. trabaja en el diseño original de un aerogenerador de 1,5 MW que tenga, por ejemplo, un sistema de detención que funcione con nitrógeno líquido, para parar el molino si se sobrepasan las condiciones extremas. En el desierto de Sonora, en la otra punta de América Latina, casi en la frontera con Arizona, la poca brisa apenas mece el chaparral árido. Pero allí un grupo de ingenieros de la empresa Petrosun ya imagina la forma que tendrá el seudo lago artificial que formarán con 1.000 estanques de 80 metros de largo por 14 de ancho. No para crear vientos y levantar ejércitos eólicos, sino para “sembrar” y cosechar microalgas y convertirlas en 9.000 millones de litros de combustible. Por extraordinarios que parezcan, estos casos no sólo se dan en la Patagonia o el norte de México. Son muchos los emprendedores en Latinoamérica que están buscando la próxima innovación que ayude a resolver la escasez de energía en la región y en el mundo, y cómo desarrollarla sin afectar el medio ambiente. Inspirados por el éxito de Brasil en conseguir etanol a partir de la caña de azúcar y...
Comuna antigüeña utiliza biodiésel en Siglo XXI

Comuna antigüeña utiliza biodiésel en Siglo XXI

Por las calles de la Ciudad Colonial transitan 10 vehículos municipales que funcionan a base de biocombustible. Desde las primeras horas de la mañana, hasta que finalizan las actividades diarias de la comuna en Antigua Guatemala, hay 10 vehículos municipales que recorren toda la ciudad movilizados por biodiésel, el cual utilizan desde hace 2 meses. El carburante alternativo es proveído por una planta de biodiésel que empezó a funcionar este año en Sacatepéquez, y que se construyó como parte del convenio de cooperación entre la Embajada de Suiza, la Municipalidad de Antigua Guatemala y el Hospital de Obras del Hermano Pedro. Se busca que el proyecto sea un ejemplo modelo para demostrar el uso que se le puede dar al aceite vegetal recolectado en restaurantes, y luego transformado en biodiésel. Con sello chapín Alejandro Del Valle, coordinador del proyecto, indica: “La planta produce semanalmente 250 galones de biodiésel, y hasta el momento no se ha presentado ningún problema en los vehículos. En unas pocas semanas se aplicará también a cinco unidades del Hospital”. El biodiésel le ha traído varios beneficios a la comuna, entre los cuales se encuentra la reducción de la contaminación, tanto del aire como del agua, porque los restaurantes ya no desechan el aceite en los desagües, así como un ahorro del 50% en la partida destinada a combustibles (lea: Aceite es primordial). En el presupuesto anual se destinan mensualmente Q30 mil, de los cuales se ahorran Q15 mil con el uso del energético. “La comuna ya no gasta en el diésel para los 10 vehículos, por lo que esa cantidad será destinada a otros rubros...