La Idea de Alejandro

La Idea de Alejandro

En el jardín de su casa comenzó a recolectar el aceite usado de la cocina, y en la lavandería realizaba las pruebas para convertirlo en biodiésel. Pero su proyecto dejó de ser un experimento para convertirse en una planta de producción de energía renovable que provee de combustible a los vehículos de la municipalidad de La Antigua. Y la historia no termina allí. Tengo una idea ¿Cómo convencer a la gente de que el aceite usado de cocina puede transformarse en un combustible para mover carros y que al momento de la combustión este contamina menos? No es fácil, comprobó Del Valle, de 34 años, varias fueron las cejas levantadas con escepticismo o las carcajadas ante su increíble explicación de mover un auto con el aceite que había servido para freír papas, pollos o churros. “En otros países es toda una industria la recolección y transformación de grasas vegetales usadas en la cocina, aquí no, primero hay que educar sobre el tema”, cuenta él. Su estrategia al principio consistía en frecuentar restaurantes donde primero comía para generar confianza y luego hablaba con el propietario. A todos ellos les preguntaba qué hacían con el aceite que había utilizado para cocinar y obtenía una de dos respuestas: “lo tiro en bolsas a la basura” o “lo dejo ir por el drenaje”. Una cucharada de aceite contamina 100 litros de agua. “¿Cuánto habían contaminado hasta entonces con lo que habían tirado?”, les volvía a preguntar y se sorprendían del daño que provocaban. Y entonces se animaba a pedir el aceite usado de sus cocinas que antes no tenía ningún valor para ellos....
Se buscan ideas brillantes/Revista América Economía

Se buscan ideas brillantes/Revista América Economía

El viento que encrespa y festonea de blanco las aguas del lago Nahuel Huapi, frente a la ciudad argentina de Bariloche, es una molestia para los turistas. No para el ingeniero Hugo Brendstrup que calcula mentalmente su potencia. “Estos vientos de velocidad alta y turbulencia de la Patagonia hacen que un molino eólico diseñado para operar en España o Dinamarca unos 20 años, acá se desgaste en nueve”, dice. Por ello, un equipo de más de 15 expertos de Invap Ingeniería S.A. trabaja en el diseño original de un aerogenerador de 1,5 MW que tenga, por ejemplo, un sistema de detención que funcione con nitrógeno líquido, para parar el molino si se sobrepasan las condiciones extremas. En el desierto de Sonora, en la otra punta de América Latina, casi en la frontera con Arizona, la poca brisa apenas mece el chaparral árido. Pero allí un grupo de ingenieros de la empresa Petrosun ya imagina la forma que tendrá el seudo lago artificial que formarán con 1.000 estanques de 80 metros de largo por 14 de ancho. No para crear vientos y levantar ejércitos eólicos, sino para “sembrar” y cosechar microalgas y convertirlas en 9.000 millones de litros de combustible. Por extraordinarios que parezcan, estos casos no sólo se dan en la Patagonia o el norte de México. Son muchos los emprendedores en Latinoamérica que están buscando la próxima innovación que ayude a resolver la escasez de energía en la región y en el mundo, y cómo desarrollarla sin afectar el medio ambiente. Inspirados por el éxito de Brasil en conseguir etanol a partir de la caña de azúcar y...