Litegua Explora Uso de Biodiesel

Litegua Explora Uso de Biodiesel

En seis meses podrían comenzar a incorporar la utilización de biocarburantes en su flota de buses de pasajeros. Jessica Gramajo, Siglo 21 | jgramajo@sigloxxi.com En la búsqueda de la eficiencia y el ahorro, la empresa de transporte extraurbano Litegua encontró un nuevo modelo de combustión para sus vehículos: el biodiésel. La idea surgió el año pasado, cuando el precio del petróleo comenzó a subir e impactó en los combustibles, explica el gerente general de Litegua, Mario Godoy. El ejecutivo comenta que comenzaron a buscar otras alternativas y muchas empresas de diverso tipo presentaron sus productos, pero no los convencieron. “Cuando nos hablaron del biodiésel tuvimos temor, pues siempre se ha dicho que puede dañar el motor de los vehículos”, dice. No obstante, decidieron probarlo. La idea emprendedora comenzó desarmando el motor de un microbús que transporta turistas desde la ciudad capital hacia Antigua Guatemala para iniciar con el plan piloto, el cual ya lleva seis meses. “Lo limpiamos para quitarle todos los residuos de diésel”, recuerda el directivo de Litegua. Godoy afirma que cuando el precio del diésel tocó su techo más alto, ellos se ahorraban unos Q10 por galón. Y aunque ahora no están teniendo ningún beneficio económico directo, consideran que los resultados se reflejarán en la vida útil del motor del automóvil, pues hasta la fecha el combustible natural le ha dado una mejor lubricación y desempeño al Kia Pregio, modelo 2005, que están usando en el experimento. Forman alianza Uno de los impactos más grandes que Godoy considera importante, es la alianza estratégica que conformaron con la empresa Biopersa, la cual elabora el combustible a base...

Biodiesel en Antigua Guatemala

PROYECTO: El proyecto Biodiesel de la Antigua Guatemala empezó en la lavandería de la casa del biólogo Alejandro del Valle, haciendo pruebas con una batidora y una estufa… Alejandro y Mario Molina terminaron por estandardizar una metodología de elaboración minuciosa del biodiesel a partir de aceites quemados. La Embajada de Suiza apoyó el arranque del proyecto con un aporte financiero de 25 000 dólares y los aliados estratégicos la municipalidad de Antigua y el Hospital de Obras Sociales del Hermano Pedro permitieron la aplicación del proyecto, utilizando el biodiesel en sus vehículos. Hoy participan 190 restaurantes de Antigua Guatemala y de la ciudad capital para proveer la materia prima y permitir así el reciclaje del aceite quemado: la mayor parte regala su aceite para apoyar la iniciativa, algunos lo venden a un precio muy bajo. Se producen alrededor de 320 litros cada hora a un ritmo de cinco tandas diarias en una maquinaria danesa adaptada para la fabricación de grandes cantidades. Se analizó el biodiesel según las normas en vigor para el biodiesel en Europa (en Centroamérica la legislación para la regulación del biodiesel sigue pendiente) y el producto elaborado en Antigua respondió a todos los criterios de calidad. Los camiones de la municipalidad carburan con B100 desde febrero del 2008. Llevan un control de calidad y un mantenimiento estricto tanto del biodiesel como de los vehículos. La idea es que el proyecto se pueda replicar en los demás municipios de Guatemala y de latinoamérica. Alejandro del Valle y Mario Molina formaron una empresa de desarrollo de tecnologías sustentables y manejo de residuos BIOPERSA. Chequen su página, la documentación...
La Idea de Alejandro

La Idea de Alejandro

En el jardín de su casa comenzó a recolectar el aceite usado de la cocina, y en la lavandería realizaba las pruebas para convertirlo en biodiésel. Pero su proyecto dejó de ser un experimento para convertirse en una planta de producción de energía renovable que provee de combustible a los vehículos de la municipalidad de La Antigua. Y la historia no termina allí. Tengo una idea ¿Cómo convencer a la gente de que el aceite usado de cocina puede transformarse en un combustible para mover carros y que al momento de la combustión este contamina menos? No es fácil, comprobó Del Valle, de 34 años, varias fueron las cejas levantadas con escepticismo o las carcajadas ante su increíble explicación de mover un auto con el aceite que había servido para freír papas, pollos o churros. “En otros países es toda una industria la recolección y transformación de grasas vegetales usadas en la cocina, aquí no, primero hay que educar sobre el tema”, cuenta él. Su estrategia al principio consistía en frecuentar restaurantes donde primero comía para generar confianza y luego hablaba con el propietario. A todos ellos les preguntaba qué hacían con el aceite que había utilizado para cocinar y obtenía una de dos respuestas: “lo tiro en bolsas a la basura” o “lo dejo ir por el drenaje”. Una cucharada de aceite contamina 100 litros de agua. “¿Cuánto habían contaminado hasta entonces con lo que habían tirado?”, les volvía a preguntar y se sorprendían del daño que provocaban. Y entonces se animaba a pedir el aceite usado de sus cocinas que antes no tenía ningún valor para ellos....